Sin apego ni Rechazo: La Conducta.

11 abril 2020

 

Al Precioso Guru, la Esencia de Padmasambhava,

Rey de la actividad,

A Ti, que eres como una Joya que Otorga los Deseos,

Te pido que ilumines a todos los seres.

 

En la enseñanza anterior se explicó la forma de cómo entrar en la meditación, de cómo uno desarrolla estabilidad meditativa por medio de la prolongación de la visión, y de cómo uno tiene que, con sumo cuidado, entender y aplicar que dentro de la visión no puede haber fijación, no solo sobre los conceptos y las apariencias, sino tampoco sobre el vacío o la consciencia, las dos realidades innatas de la Realidad Verdadera, ya que esto provocaría la desviación por cosificación, y caeríamos en la idea de que el vacío o la consciencia son algo tangible, algo que está ahí; cuando en realidad, en el verdadero vacío no hay posibilidad de fijación.

Si uno ve el vacío de la consciencia de forma directa y sin pensamientos, uno simplemente encuentra la luminosidad vacía que se extiende como el espacio, pero que no puede ser descrita por ningún medio, o sea que, en esencia, esto quiere decir que la Realidad Verdadera no se puede cosificar, que está libre de eso de forma natural. Y esto es fácil de entender porque los pensamientos son posteriores a ella, es decir, antes de que el pensamiento surja, la Realidad Fundamental de la Consciencia Primordialmente Vacía ya está ahí.

Entonces, cuando uno se aposenta en la visión de la Realidad Verdadera de la Pura Consciencia Vacía, se da cuenta de que existe un flujo natural de expresión del propio poder de esa consciencia, y que eso emana como energía dinámica en forma de pensamientos y otro tipo de fenómenos, y siendo esto así, uno aprende a mantener un equilibrio entre la Consciencia Pura Primordialmente Despierta y su propia manifestación. Es así como uno puede avanzar de forma genuina en la estabilidad meditativa.

Ahora, vamos a explicar cómo, una vez se tiene cierto grado de maestría sobre lo dicho anteriormente, la Consciencia Pura se integra a toda la experiencia de nuestro mundo fenoménico, a toda nuestra actividad, para que esto sea capaz de mejorar, impulsar o exaltar la realización, y para darnos cuenta de que la relación entre la Consciencia Pura y todos los fenómenos sólo tiene un sabor. Es como decir que la fase de la meditación es el entrenamiento dentro de uno mismo, y la fase de la conducta o acción, que es la post-meditación, es la forma de unir la práctica de la meditación a toda actividad realizada una vez acabada la sesión de meditación en sí.

La conducta o acción es la continuidad de la meditación, es decir, que cuando uno concluye su fase de meditación formal, la conducta o acción describe el hecho de cómo integrar todas nuestras acciones y actividades dentro de la mente que ya no está totalmente sumergida en el proceso meditativo. Lo que ocurre ahora es que la mente, la consciencia en sí, entra en contacto con todos los fenómenos sensoriales a través del cuerpo, las sensaciones, las emociones, e incluso incluimos aquí también, los sueños y el sueño profundo. El verdadero yogui debe ser capaz de llevar al camino, o incorporar a su visión profunda, todo el amplio despliegue de la actividad.

Esta fase es extremadamente importante porque hace referencia a la capacidad de mejorar o incrementar nuestra realización, por medio de la integración de todo nuestro mundo de experiencia (que aparentemente cae fuera de la meditación), dentro de la propia meditación. Por lo tanto, en esta fase se pone énfasis especialmente, en cómo tratamos las apariencias, en cómo hacemos que las apariencias no se conviertan o sean un obstáculo o una desviación respecto a la continuidad de la estabilidad meditativa. En esta fase, uno intenta conseguir lo que se llama la unión entre la mente y los fenómenos.

La conducta debe estar unida a la visión y la meditación, ya que, aunque comprende las acciones después de las sesiones de meditación, en realidad, estas acciones también forman parte de la experiencia de nuestra Consciencia Primordialmente Vacía y Despierta.

Toda acción debe caer dentro de la dimensión de la visión, por lo tanto, si somos capaces de mantener el reconocimiento de nuestra Consciencia Pura Vacía en su estado natural mientras llevamos a cabo cualquier acción, esto es la esencia de la conducta o acción.

Aquí, uno de los puntos clave es el hecho de no conceptualizar lo que surge, ni lo que haces, ni lo que ocurre, es decir, uno no debe fomentar la mente analítica ordinaria que produce división, y para esto, uno no debe irse con las apariencias de los objetos sensoriales, sino que debe entrenarse en dejar el cuerpo, el habla y la mente en su estado natural. Si uno no conceptualiza las propias manifestaciones de la consciencia que se expresan por medio de la actividad, entonces surgirá una experiencia meditativa que es lúcida y no conceptual dentro de las propias apariencias.

El gran mahasiddha Tilopa dijo a su discípulo Naropa: “Hijo, no estás atado por las apariencias (lo percibido) sino por el apego o aferramiento a ellas, así que corta con el apego”.

Esta declaración expresa la esencia de esta enseñanza, ya que está diciendo que no son las apariencias las que nos arrojan a samsara, es decir, no son los pensamientos, ni las emociones, ni las sensaciones, ni las experiencias sensoriales, ni los actos de nuestro cuerpo y habla, las que nos hacen caer en los estados samsaricos, sino que el apego a todas estas apariencias es lo que realmente nos hace caer en una percepción dual de “yo” y “mi mundo de experiencia”, o “yo” y “mis actos” etc. Esto implica que, el estado natural del surgimiento de las apariencias a cualquier nivel es espontáneo, pero en el momento en el que yo (como concepto o sensación) me apego o aferro a eso que surge, es ahí, cuando se genera una sensación o experiencia de individualidad que agarra la apariencia que surge, y esto hace que la apariencia también se haga tangible o se solidifique. Por lo tanto, esto es debido al apego que a su vez implica rechazo, ya que no puede haber apego sin rechazo y viceversa.

¿Esto qué quiere decir? Pues que la esencia del proceso yóguico dentro de la conducta o acción es ser capaz de hacer lo que tenga que ser hecho, en un estado libre de conceptualización o análisis, manteniendo la Consciencia Naturalmente Despierta Tal y Como Es, sin ejercer ningún tipo de apego o rechazo sobre las apariencias o los actos. Lo que significa que todo debemos hacerlo, percibirlo y vivirlo de una forma natural, sin pretensiones, sin manipulaciones, de forma espontánea.

Esto es en realidad la esencia de la renuncia, porque tú no te identificas con ningún acto; esto es la esencia del karma yoga, porque no esperas ningún resultado por lo que haces; esto es la esencia del amor y la compasión, porque tus actos de forma natural benefician al mundo; esto es la gran ofrenda a la deidad, porque todo tiene el mismo sabor en ser puro; esto es la suprema devoción al guru, porque mantenerte en tu consciencia naturalmente pura y despierta en todo lo que haces es el supremo guru yoga; esto es la esencia de la sabiduría innata, porque todo es experimentado como el movimiento de la propia Esencia de la Consciencia Pura Vacía.

En la fase de meditación, ya se había empezado a producir la integración entre la base, la Consciencia Pura en sí, y los pensamientos, que, en este caso, se podría decir que son el aspecto de la manifestación más sutil dentro de la apariencia fenoménica. Pero aquí, en la fase de la conducta o acción, nos referimos especialmente a la capacidad de unir nuestra estabilidad meditativa a todos los demás fenómenos, que esencialmente tienen relación con nuestra actividad de cuerpo, habla y mente, a todos los niveles ordinarios, haciendo así que lo ordinario, lo común, se haga trascendental, es decir, que forme parte íntegra del camino hacia la realización y liberación. Es por esto por lo que aquí, en esta fase de nuestra práctica, la conducta, nuestra forma de tratar y sentir qué es la manifestación, es clave.

El Samadhi como una Ilusión es la esencia de la conducta, por lo tanto, experimenta que todo es una apariencia ilusoria cuya esencia es la Consciencia Pura Vacía.

Cuando se usan los ocho ejemplos de ilusoriedad (que son: como un sueño, ilusión mágica, alucinación, espejismo, eco, ciudad de gandharvas, reflejo y aparición), nos referimos a que lo que aparece, no tiene sustancia, no está hecho de algo, no es tangible, no tiene entidad última encontrable o definible.

Y aunque todo esto puede ser explicado usando diversos puntos de vista filosóficos, para que lo entendamos de forma sencilla, simplemente decir que la apariencia de cualquier fenómeno, por muy sólido, tangible, permanente y real que parezca, es en realidad tan falso e ilusorio como estos ocho ejemplos de ilusoriedad; es como un reflejo en el agua etc. Un reflejo, aunque aparezca con total claridad, realmente es falso, y así también lo es un árbol, una montaña y nuestro propio cuerpo, ¿o es que todos estos fenómenos no pueden desaparecer en cualquier instante, por muy sólidos y reales que parezcan? Incluso sus partículas más sutiles se disiparán en el espacio si las circunstancias así lo favorecen, por lo tanto, no quedará ni rastro de eso que parece ser tan sólido, duradero y tangible.

Pues vivir con esta visión o convicción es parte de la conducta o acción del camino de Dzogchen. Porque, por mucho que intentemos mantener la naturaleza de la mente de forma intacta, si todavía pensamos que los fenómenos que experimentamos y con los que nos relacionamos tienen una existencia intrínseca o totalmente independiente en ellos mismos, esto imposibilita que podamos unir nuestra visión interna con todo el mundo manifiesto, lo cual supone un gran obstáculo para la perfecta y completa iluminación. De esta forma, usando los ejemplos de ilusoriedad, podemos entender que el mundo externo es igual de intangible y vacío que las propias manifestaciones sutiles de nuestra mente.

Si toda acción es ejecutada dentro del contexto que está libre de apego y rechazo, entonces todo se experimenta como el ornamento de la mente iluminada, el único sabor de todo fenómeno.

Como tú ya has reconocido de forma directa lo que Eres, de forma natural entiendes lo que no es, por lo tanto, a partir de ese momento, lo que no es no debe suponer un problema, ni una distracción, es decir, la Pura Consciencia Vacía no debe hacer nada con lo que se manifiesta en Ella, ya que, aunque la manifestación salga de Ella y se disuelva en Ella, Ella no es esa manifestación. La manifestación es solo una expresión de la energía de Sí Misma, pero Ella nunca se mueve, nunca cambia, por lo tanto, ¿quién se va a preocupar de aquello que, aunque surge no tiene esencia? Solo alguien que ha perdido la cordura.

A través de esta comprensión, se puede entender que cuando uno permanece de forma natural en la Consciencia de lo que Es, no debe interferir con ninguna manifestación ilusoria, sino que debe dejar lo que surge de forma espontánea. Si el cuerpo tiene hambre, uno come; si tiene que descansar o dormir, uno descansa o duerme; si tiene que llevar a cabo y cumplir una acción, va y la hace; no hay apego, ni rechazo, ni queja, ni necesidad por parte de la Pura Consciencia, es más bien la Gran Interdependencia de todos los fenómenos la que promueve o permite la acción, pero el Observador, la Pura Consciencia Vacía, no se inmiscuye, no se enreda en nada que espontáneamente Es.

Esto es lo que se llama la Acción de la No Acción, porque uno, como Consciencia Despierta Vacía, no interviene en ninguna acción; si come, simplemente come, si anda, simplemente anda, si descansa, simplemente descansa, si habla, simplemente habla. Pero lo que no hace es distraerse, ni irse con nada, ni tener fijación con nada. Uno simplemente mantiene su Consciencia Pura intacta, ya que, lo que Es, es consciente en todo momento, y lo que actúa, actúa de forma espontánea de acuerdo a la necesidad del momento. Uno se da cuenta de que puede mantener de forma relajada y natural la presencia de la Consciencia Pura en Sí Misma, sin necesidad de hacer algo especial, sin necesidad de colocarse de ninguna manera, o adoptar una conducta concreta. La verdadera conducta está libre de artificio, la verdadera conducta permite el flujo de todo sin que la Consciencia Pura se distraiga de sí misma, porque todas las acciones, en realidad, se desenvuelven igual que los pensamientos, es decir, surgen del vacío de la consciencia y luego se disuelven igualmente en ella sin dejar rastro.

No hay hacedor en la mente, ni en el cuerpo, ni en las acciones; si ya hemos visto que la esencia de la Consciencia Pura es vacía, entonces, el pensamiento también es vacío, la energía dinámica que se expresa como sensaciones, emociones y tendencias también es vacía, todas las acciones que son llevadas a cabo por los sentidos y el cuerpo son vacías, y todos los fenómenos con los que nos relacionamos son vacíos. Y lo mejor de todo esto es que TODO ESTO YA ES ASI, no ha sido creado por nadie; en su estado fundamental no se ha originado nunca. Esto es lo que quiere decir vacío, que, aunque aparece no es nada concreto, definible, encontrable, es simplemente un movimiento vacío, un descanso vacío, una sensación vacía, una forma vacía. Y esto es entender la Gran Perfección Natural. Por lo tanto, la conducta o acción perfecta es la que conforme se origina, se disuelve por sí misma, sin necesidad de atribuirle un hacedor, un actor, un experimentador, un sufridor, ni un liberador. Todo ocurre de forma Espontáneamente Natural, esto es Liberación Espontánea en Toda Su Inmediatez.

De esta forma, en esta fase, sin abandonar la Pura Presencia de la Consciencia Naturalmente Despierta, todo lo que aparentemente surge se experimenta como liberación espontánea en toda su inmediatez. Las emociones aflictivas, conforme surgen se liberan espontáneamente en toda su inmediatez, y así ocurre con todo lo que se manifiesta desde la esencia de la mente, así ocurre con todas las expresiones de la energía dinámica de la consciencia pura. En este acto de liberación espontánea, uno experimenta la expansión natural e inamovible del Dharmakaya, ya no hay separación entre meditación y post-meditación, ya no hay separación entre hacer y no hacer, entre consciencia y mundo, entre samsara y nirvana.

La acción se resuelve de forma espontánea, es decir, deja que las percepciones y la mente surjan como la acción o el movimiento que realiza el “único sabor”. Este es el camino de la conducta yóguica, donde todo lo que ocurre se usa como camino de liberación. Nada se mueve de la Consciencia Pura Vacía, que es Primordialmente Pura y Despierta. ¿O es que el espacio natural de tu mente y la propia consciencia en sí son modificadas en lo más mínimo por muchos actos que ocurran? ¿No eres naturalmente consciente de que el estado innato de tu mente, que es vívidamente claro y totalmente despierto, es simplemente espacio? ¿Y que todos los actos que parece que haces con el cuerpo, el habla y la mente, solo están dentro de tu propia consciencia? ¿No es esto como las apariencias de un sueño? ¿No está todo el mundo fenoménico del sueño simplemente dentro de la consciencia del sueño, del soñador, o hay algo fuera o aparte? Por lo tanto, se puede ver directamente, que todos nuestros actos solo caen o están dentro de nuestra Realidad Verdadera de Pura Consciencia Vacía, y que aparte de la experiencia de esta Pura Consciencia Vacía, no hay nada, ya que, las apariencias, son solo movimientos vacíos de la energía dinámica de la propia consciencia, ¿o no es así?

Cuando uno es capaz de mantener de forma natural la Consciencia Pura en Sí, junto al flujo continuo de las apariencias y las actividades sin apego ni rechazo, uno se libera de los ocho dharmas mundanos, que son los que producen la fijación sobre un “yo” y las experiencias dolorosas de samsara. Esto quiere decir que, en este estado de acción espontánea, uno no tiene apego a los placeres sensoriales ni rechaza el dolor de no tenerlos; uno no quiere fama ni tiene miedo a no ser nadie; uno no espera que lo alaben ni le importa que lo culpen; y uno no alberga la continua alucinación de que siempre va a ganar y de que nunca va a perder. ¡Qué castigo de obsesiones! ¡Santo cielo, que sea de una vez por todas lo que tenga que ser! ¿Es que queremos seguir siendo niños asustados durante todas nuestras existencias? ¡Qué hartazón! ¿Quién no se cansa de este demonio de una vez por todas? Sé valiente y deja que el aire fluya en el espacio.

Lo último a resaltar en esta fase del camino es tener en cuenta lo que dijo Guru Rinpoche: “Aunque mi visión es más vasta que el cielo, mi respeto por la causa y el efecto de las acciones es más fino que el polvo de harina”. Lo que esto significa es que, aunque la experiencia interna es de Total Liberación en la Espaciosa Expansión de Nuestra Propia Consciencia, uno debe llevar a cabo actos que beneficien a los seres con total meticulosidad. O sea que hay una conducta cuidadosa respecto a nuestros actos desde una expansión mental totalmente libre y suelta.

Esto apunta al hecho de que, da igual que creamos que nuestra mente ya está en la visión de la realidad última, aun así, y precisamente debido a esto, un practicante debe seguir manteniendo la conducta de las diez acciones virtuosas y la motivación de la bodhichitta, ya que esto, dentro de la manifestación, son las causas para que siempre vayamos de felicidad en felicidad. Por lo tanto, visión profunda, Sí; visión elevada, Sí; visión como el espacio, Sí; todo espontáneo, ¡GUAY!, pero que quede claro: aquí lo que se planta, se recoge. Y esto no son malas noticias, sino que son de las mejores que podemos recibir, ya que esto aporta sobriedad a nuestra visión y realización. Que nuestra consciencia se expanda con una visión absolutamente ilimitada dentro del espacio, no implica que, mientras tengamos un cuerpo sujeto a los elementos, a las acciones y al karma, y relacionado con los seres, en este nivel manifiesto más denso, no tengamos que prestar atención a los frutos de nuestros actos, ya que mientras hayamos nacido debido a un karma y todavía se preserven las causas de nuestra vida, la manifestación de nuestros actos puede manifestarse.

Y por esto, que Todos los Buddhas sean Alabados,

Que la Gran Interdependencia sea Alabada,

Que la Madre, el Vacío Primordial, que es su esencia, sea Alabada,

Y que el Padre, la Consciencia Pura Naturalmente Despierta, pueda ser realizada por lo que Es,

¡Alabanza a la Realidad Última, la Unión de la Consciencia (el aspecto masculino) y el Vacío (el aspecto femenino)!

T.T o “X”